viernes, diciembre 18, 2009

El concierto subacuatico - Charly Garcia - Trailer




"El concierto subacuático" de Charly, al cine

Charly arenga a su banda en la previa del show que quedará en la historia como su regreso con gloria a los escenarios: SDLqVamos a ganar", les dice. Había una historia que cambiar y lo lograron. Esas son las primeras imágenes de El concierto subacuático, la película será un documento histórico del rock nacional. No hay más que música, ni mucho menos que eso tampoco. Fue, quizás, una de las mejores noches del músico y su banda en años. El rockumental en cuestión fue presentado ayer en Palermo, en una función para invitados especiales entre los que estaban El Negro García López, Hilda Lizarazu, Migue García y Charly. "Volví a reflotar un momento que será inolvidable para el resto de mis días. Charly lo vivió con gran emoción", contaba Lizarazu al final de la función. "La gente lo disfrutó tanto como nosotros esa noche, se mojaron y se mojaron y seguían ahí. Había tantas ganas de tocar, tantas ganas de que Charly vuelva bien, que el agua no importó en ese momento, no podía influenciarnos en nada", agregó el Negro García López en concordancia. Luego todos partieron para almorzar y celebrar en familia. Músicos y amigos. Los fans, incondicionales como siempre, acompañaron. Volvieron a sentirse orgullosos y con fundamentos. Say no more.«



video


El director Luis Santos, Pichón baldinu (hizo la puesta del show de vélez) y Darío Lopérfido (director de arte).

Fuente: Clarin

jueves, diciembre 17, 2009

Charly presentó "El concierto subacuático"

Se trata del dvd que permite revivir la emocionante velada del regreso del artista en una noche de temporal. El recital que reunió en el estadio de Vélez a 40.000 personas dispuestas a saludar la vuelta del mentor de Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Seru Girán en la misma noche en que cumplía 58 años, estuvo atravesado por la lluvia y el viento que son elementos que adornan la notable edición fílmica presentada hoy.

Con las presencias de Charly García y Ramón "Palito" Ortega en una de las salas del complejo Cinemark del barrio porteño de Palermo, esta tarde se concretó la única avant premiere del dvd "El concierto subacuático", que permite revivir la emocionante velada del regreso del artista en una noche de temporal.

El recital que reunió en el estadio de Vélez a 40.000 personas dispuestas a saludar la vuelta del mentor de Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Seru Girán en la misma noche en que cumplía 58 años, estuvo atravesado por la lluvia y el viento que son elementos que adornan la notable edición fílmica presentada hoy.

"Siempre que llovió paró" y "Say no More es impermeable" son algunos de los comentarios de Charly recogidos en el documental sobre el concierto donde se transmite la celebración por un retorno triunfal tras un difícil trance de salud.

En la pantalla donde se volcó el trabajo de 18 cámaras y se dio forma al primer concierto argentino editado en el nuevo formato Blu-Ray, se aprecia a un García feliz sostenido por el entusiasmo de una banda impecable y también predispuesta a ser parte de la fiesta.

El aguacero, que impidió desarrollar una puesta artística para acompañar las canciones, colma de dramatismo un recorrido musical donde el hombre del bigote bicolor ratifica por qué es uno de los más grandes referentes de la cultura hispanoamericana.

"¿Qué son, los indios ranqueles?", bromeó el anfitrión al observar el improvisado refugio con bolsas negras de consorcio hecho para proteger de la lluvia a los teclados de Fabián Quintiero a la izquierda del imponente escenario.

"Cerca de la revolución", "Chipi Chipi", "Demoliendo hoteles", "Promesas sobre el bidet", "Rezo por vos" (con la hermosa participación de Luis Alberto Spinetta), "Yendo de la cama al living", "Canción de 2 x 3" y "Llorando en el espejo", integran el listado de gemas que se aprecian desde una plenitud sonora y expresiva.

"El concierto subacuático" resume el presente de un creador en franca etapa de recuperación y constituye un bello documento de carácter imprescindible para su enorme legión de admiradores.

Fuente: InfoRegion

miércoles, diciembre 16, 2009

"El nuevo disco de Charly" - Revista Soho 2003

García alquiló un estudio durante una semana para comenzar a trabajar en su nueva placa. La nota de Daniel Riera, para la revista colombiana Soho.

El teclado está pintado de rojo sangre, el color ideal para formar un collage con esas fotos. Sólo un psicópata o un genio es capaz de pegar esta clase de fotos en su instrumento de trabajo: el momento exacto en que le vuelan la cabeza a un señor de ojos rasgados, creo que en Camboya; el momento exacto en que Jack Ruby le perfora el estómago a Lee Harvey Oswald; una niña que corre y llora, llora y corre, está en pelotas, está en Vietnam y no se ve en la foto, pero se ve en sus ojos? arriba están los aviones norteamericanos, bombardeándola con Napalm en nombre de la democracia, la libertad y todo eso. Al lado de la niña hay una frase en inglés a tono con lo que vemos, Idiots. It's just so painful, y otra que no tiene nada que ver con el resto, pero que alivia, como un recreo en medio de tanta muerte: Siempre te fui fiel, Omar. Y un predicado sin sujeto: Del Pop. Charly García, el dueño del teclado Casio rojo sangre, toca y canta. Con furia.

Por eso vamos, vamos

Pegame como un hombre

Y cogeme como una gran mujer

Estoy lidiando con un alma que no puedo entender

Estoy lidiando con un alma que no puedo

Ni quiero entender

Esta no es una noche cualquiera: esta noche, Charly inicia oficialmente la grabación de su nuevo disco. Alquiló los estudios sólo para él por una semana. Está sentado en un sofá de cuerina beige, setentoso y cómodo, del lado de la consola, como a él más le gusta, bien cerca de Marcos Sanz, su ingeniero, más que su ingeniero
su brazo derecho en el estudio. Charly conoció a Marcos en 1996, en Madrid, durante la grabación de Say no more, y quedó tan conforme con su trabajo que lo obligó a radicarse en Buenos Aires, pero de eso
hablaremos más tarde, porque aquí están pasando miles de cosas por minuto, así que, como dice Marcos, siéntate, empápate y disfrútalo.

Si te distraes un segundo, si pestañeas, te lo pierdes, y si estás
aquí y te lo pierdes, es una pena, porque muy pocos tienen este privilegio: estás viendo trabajar a un genio. Antes que me olvide:
Charly quiere que en este disco toque Keith Richards, pero después hablaremos de eso. No te distraigas. No digas nada. Say no more.

Si vas al baño, apúrate. Él no va al baño. No sólo no va al baño: no sale del estudio. No estira las piernas. Estuve en cuatro de las primeras cinco sesiones de la grabación de este disco. Nueve horas,
siete horas, siete horas, siete horas, treinta horas en total y no le quité los ojos de encima y puedo asegurarte que Charly ni fue al baño ni salió del estudio. Graba en cinta analógica, como fueron grabados
casi todos los discos que le gustan, como ya casi nadie graba hoy.

Toño recibe órdenes de Charly desde la consola. El baterista está en
la pecera, tapado por un biombo que apenas deja ver su rostro. Ahora tocalo más rápido, le ordena Charly. Comprimamos el tambor, le dice a
Marcos. Está medio muteado, medio apagado, quiero que suene más Ringo, más pleno, les dice a ambos. Pegale en el centro del tambor, le dice Marcos a Toño. El parche está demasiado apretado, no sé lo
que pasa, se lamenta Charly. Toño termina la enésima toma y sale de la pecera, en busca de orientación.

Vos querés un sonido a Ringo, ¿no es cierto?

"Quiero un sonido... que todavía no lo escuché" se queja Charly.
"Ahora tocá el tema de nuevo como la primera vez, como era al
principio. Por ahora vamos a dejarlo así".

Ok.

Kiuje mira al cielorraso como si mirara al cielo y dice No puedo creer que me esté pasando esto. Es la primera vez que el guitarrista graba con Charly: Kiuje, el bajista Carlitos y Toño tenían un trío en su Chile natal, que tocaba exclusivamente covers de García. Charly vio al trío, le encantó, despidió a todos sus músicos excepto a la
guitarrista María Gabriela Epumer y convirtió a los chilenos más María Gabriela en su nueva banda. En algún momento de la noche, Kiuje, durísimo, me confesará que, si Charly se lo pidiera, le entregaría a su mujer. Charly se conforma con que Kiuje toque lo que le pide. El guitarrista entra en la pecera y Charly le da instrucciones.

Uno. Empezá con Bang-a-gong, tipo T. Rex. A partir de la segunda vuelta abandonalo a T. Rex. Bien. Bien. Dos. Ahora tocá machazo, como Fogerty. Bien. Tres. Ahora hacelo todo de nuevo, pero sin nada de
Bang-a-gong. Bien. Gracias, Kiuje. Ahora voy a grabar algunas guitarras yo. Gabriel, alcanzame la Strato. Gabriel se acerca con la Stratocaster. La Strato tiene pintada la frase "Picasso es un boludo". Ahora voy a hacer una guitarra Richards. Cuatro. Mmm... me salió un mal Richards. Vamos de nuevo, la voy a tocar mucho mejor.
Cinco. Va queriendo. Borrá la anterior. Ahora voy a tirar una Hendrix, a ver qué pasa. Nunca toqué con Wah Wah. Seis. Tráiganme la pedalera. Vamos a ver. Está buena. ¿La ves, Marcos?

Hay demasiada gente en los estudios para el gusto de Marcos. Kiuje, Carlitos y Toño, los asistentes Chochi, Masita y Gabriel, que entran y salen todo el tiempo, y yo. Hay Coca Cola, Coca Ina, marihuana, whisky nacional y whisky importado. Las cosas están ahí para usarlas, yo no lo veo mal, lo importante es que nadie olvide que estamos trabajando, me dirá Marcos días después. Charly no se olvida en ningún momento. No hay un huevón más comprometido que él con la música, me dirá Kiuje en chileno básico, y tendrá razón. La primera noche, los chilenos sobreestiman su propia capacidad de ingesta y terminan yéndose a dormir antes de tiempo. Siempre
quedamos nosotros
dos a esta hora, le dirá Charly a Marcos a las siete de la mañana, pero todavía falta un rato para eso.

Marcos dejó su vida en el primer
mundo para trabajar con García y se radicó en Buenos Aires. Antes
había grabado a U2, a Oasis, a The Fugees... Charly es mucho más creativo que todos ellos, me jura. Por ahí tarda más en encontrar lo que quiere, pero tiene muchas más ideas que los demás. Pero volvamos
a la grabación, no nos distraigamos.

Charly sabe cuáles son los tres primeros temas de su disco y los graba en ese orden, enganchados. Dealing. Rehén. Asesíname. El cuarto tiene que cambiar el clima, opina, tiene que ser más bien jodón, venimos muy densos, hasta ahora está buenísimo pero el cuarto tiene que ser otra cosa.

Grabá un Fretless, Carlitos, bien, Uno. Ahora cero Pastorius, una base, bien. Dos. Ahora desafinalo un poquito. Tres. ¿Sabés qué? Los sonidos más graves creo que ya están: Dedicate a un cello. Cuatro.
Bien. Ahora pensalo más... Charles Mingus. Cinco. ¿Sabés qué? Menos rapidez. Seis. Ahí, ahí va a andar.

Yo me quiero morir

No aguanto más estar así

Asesíname

Asesíname

Este tema... ay ...dice Marcos, y le muestra el brazo a Charly. Tiene la piel de gallina, igual que todos los que estamos en el estudio, y eso que García apenas ha grabado las voces de referencia. Como si le
hubiera asustado el clima que se generó, pide una guitarra acústica y llama a sus músicos. Tengo uno nuevo que ustedes no conocen, dice, todavía no tengo bien la letra, tengo algo al principio y el estribillo:

Algo está pasando aquí

Lo que es, no lo sé, no lo vi,

Hay un hombre alrededor,

Que me está amenazando

Y no tiene razón

Hey, dónde van

Por qué todos son como mamá

Hey, dónde van

Córranse un pasito para atrás...

Bueno, muchachos, con lo poco que nos queda de cerebro, vamos a grabar la estructura del tema.

Al cabo de un par de horas de intenso trabajo, la melodía que Charly tocó en la acústica crece hasta convertirse casi casi en una canción nueva. Primero, García graba el demo en teclados, con una voz de referencia que improvisa una letra cualquiera. Con ese punto de partida, lo envía a Toño a la pecera.

Seguime ...le ordena. Escuchame con atención y hacé todo lo que te diga.

Ok ...obedece Toño. Charly le dicta la parte de la batería desde el principio hasta el final.

Arrancá tipo Abbey Road, con tontonazos... Ahora basta. Ahora de nuevo. Ahora más lento. Ahora bases. Basta.

Soy un capo, soy un capo, soy un capo, soy un capo, soy un capo, repite Charly eufórico. Quedó buenísimo. Ahora traíganme el Roland que vamos a grabarle un colchonazo. Richards se va a morir cuando escuche este disco.

García- Richards

"El concept de este disco es estar con Keith Richards frente a frente, como estoy con vos, él con una guitarra, los dos cantando las canciones que yo hice, él en inglés y yo en castellano. Richards es muy arrabalero y eso es alucinante, y yo también tengo esa cosa tanguera, de ciudad. Ese sería el concepto del disco: de Buenos Aires
a Nueva York, con tango, rock 'n' roll y la guerra de fondo".

¿Hay alguna gestión en marcha para conseguirlo?

"No hay ninguna gestión, porque el único que lo puede conseguir soy yo. Tengo muchas ganas de hacerlo, pero a la vez también estoy muy tentado de sacar rápido este disco. A Richards no lo puede conseguir ni la grabadora ni nadie: yo soy el amigo de Richards. A la grabadora le tendría que pedir a Shakira, a Juanes, a todos esos que cantan en idioma neutro y son un éxito en Miami. Eso sí lo pueden conseguir".

...

"Humillar a Miami. Esa es la consigna (risas). El idioma neutro me hace más importante, entre tanta gente que se prende en la moda de perder su identidad. Esta revista es colombiana, ¿no?".

Sí.

"Entonces voy a aprovecharla para comunicarme con Andrew (se refiere a Andrew Loog Oldham, el primer manager de los Rolling Stones, que vive actualmente en Bogotá). Andrew: vas a ser el producer de este
encuentro, dondequiera que sea, en cualquier lugar del mundo".

Segunda sesión.

"Este es el último disco en cinta del mundo, antes de que nos pongan la bomba. De cualquier manera, ¿qué van a hacer los demás después de esto?", dice Charly, que graba nuevas tomas de la secuencia Dealing-Rehén-Asesíname. Charly, Kiuje, Carlitos y Toño forman un cuarteto de dos guitarras, bajo y batería que graba en vivo en la consola, en dos canales ?como los Beatles en Please, please me?, la base rítmica por uno y las dos guitarras por el otro. Charly decide grabar las voces. "No le pongas ningún efecto, Marcos. El efecto 'sin efecto' es tremendo. Carcajadas. Ahora sí, entra en la pecera. Vamos, dice, traigan un whisky, un pucho, un puto..." Más carcajadas.

Hey, todo el mundo,

Atiendan al rehén.

Denle sus pastillas

Denle de comer

Chochi entra al estudio y le deja el whisky y el pucho. Charly pide que bajen las luces y graba dos tomas de las tres canciones enganchadas, sin parar. Canta moviendo los brazos, pateando el piso, hiperconcentrado. Después repite Asesíname, en busca del tono dramático que desea. Sale de la pecera exultante.

"¿Y ahora cómo sigue el disco?" pregunta Marcos.

"No lo tengo claro todavía. Podría seguir algo instrumental, en piano, pero no sé bien" responde Charly, que pide escuchar la cinta de lo que por ahora se llama ¿Por qué todos son como mamá? y se lanza a improvisar la letra. Dice algo sobre la paranoia, pero se arrepiente y se detiene. No, esta tiene que ser más en joda, el conflicto tiene que ser como que tiene que ir al dentista y no quiere o algo así. Charly me pide que anote. A ver, pregunta, qué puedo hacer para que me lo prohíban, y sin esperar respuesta, me dicta:
"Yo no soy como
Gardel, no soy puto y no soy francés", se caga de risa, sigue un rato dictando cosas por el estilo hasta que se cansa y dice "bueno, voy a grabar, mientras grabo se me van a ocurrir un montón de cosas". Entra a la pecera, pide que le conecten el teclado Fantom y, sobre la marcha, decide grabar otra cosa. Es un temazo llamado Cretino.

Algún día vas a ver al cretino gritar

Ese día descansaremos en paz

En el solo que Charly improvisa al final muestra toda su sensibilidad de concertista clásico. Ahí, opina Marcos, hay ideas como para cuatro canciones. No exagera. Me voy a las siete de la mañana. Parece estar
todo bien.

¿Tercera sesión?

No. No hay tercera sesión. Llego al estudio a las 0.30 y el único que está es el sereno. No, hoy no vienen. Ayer hubo quilombo, pero no sé muy bien qué pasó, me informa. Al día siguiente lo llamo a Charly. Está durmiendo. Lo llamo, entonces, a Marcos. Le pregunto qué pasó. Después que te fuiste, se pudrió todo, me cuenta. Charly preguntó por uno de sus asistentes, no estaba, dijo cómo puede ser, soy una estrella, no me atienden, tendría que irme a casa en limousine, me estoy yendo en radiotaxi, se sacó, se fue, suspendió la grabación. Explotó por una cosa ajena al proceso creativo. Fue una pena, porque venía todo genial.

El 25, los asistentes van al estudio a llevarse los 0 instrumentos.

El 27, Charly cambia de idea y retoma la grabación.


Tercera sesión, ahora sí.

Charly llega a la 1 de la mañana, o sea que en realidad la sesión correspondería al 28 de marzo. Cuando llega, los chilenos están tocando un rock 'n' roll frenético. Entra caminando rápido, como si saliera al escenario, saluda a todos con una especie de reverencia y se larga a tocar. La banda y Charly graban en vivo un tema que se
llama Tango de Mónica o algo así. La letra es de Mónica, amiga de Charly, mujer de Andrés Calamaro.

Un bigote de malicia

trabajado a sangre y sal...

Vos sos Dios,

Vos sos Gardel

Vos sos lo más

Pide un joint, se lo llevan, le pide al bajista que lo mire cuando están tocando, le pide a Kiuje que des-distorsione su guitarra, le saca la lengua a Nora y le indica con un gesto que entre a la pecera a fotografiarlo. Nora entra. Charly gesticula para ella mientras toca. Después le pide a la banda que improvise con él el mismo tema, pero en ritmo de bossa nova, como si supiéramos tocar. Luego se le ocurre un efecto increíble para una parte de la batería, Toño y Marcos la graban tal cual él les ordenó, queda formidable y Charly me
prohíbe revelar el truco. Después graba los teclados y la voz de referencia de un tema bien festivo, todavía sin nombre, y pide que los que estamos afuera entremos a la pecera para grabar un clapping.

Si el tema llega a entrar en el disco, podré decir, orgulloso, que
participé con mis aplausos.

Se supone que esto es todo por ahora, porque al día siguiente termina la reserva y el viernes 28, Charly toca como invitado en un show de Gustavo Cerati. Se supone, pero el sábado 29, Charly decide recuperar uno de los días perdidos y el estudio está libre. Me entero demasiado tarde y me pierdo la sesión. El sábado 5 de abril, a Charly se le ocurre grabar. Sus asistentes, entonces, emprenden una búsqueda desesperada: los principales estudios de Buenos Aires están reservados o cerrados. Consiguen uno, pequeño, modesto. No importa.
Es un estudio y Charly quiere grabar.

Quinta sesión

Esas dos chicas que se acarician acurrucadas en un sillón me ponen, lo reconozco, un poco nervioso. Sobre todo la de pelo colorado. La otra, la punkita de rulos, es más simpática que linda. Una confiesa 19 años; la otra, 18, aunque las dos aparentan menos. Se encontraron por la calle, después de varios meses sin verse. La simetría entre ambas es curiosa: esta tarde, las dos se pelearon con sus respectivos novios, cada uno de los cuales se llama Facundo. Las dos están levemente melancólicas por sus rupturas y la música de Charly les revuelve la herida. Ahora García toca un tema de los Beatles que conoce muy poca gente: World without love, un McCartney auténtico que no fue grabado por Los Beatles sino por Peter y Gordon, un dúo que supo tener Peter Asher, hermano de Jane Asher, alguna vez novia de Paul.

El acontecimiento es desmesurado para la sede en la cual se produce. Charly García está grabando un tema de los Beatles en un estudio tan, pero tan malo que ni siquiera funciona el tollback. A las tres o cuatro tomas se cansa de gritarle en vano a Marcos, que no lo escucha, y se pasa de su lado, en la consola, como casi siempre. El estudio fue elegido de urgencia. Este no. Marcos hace lo que puede con los medios disponibles: se filtran soplidos que no logra evitar.

"No te preocupes, total esta no es una grabación muy en serio", lo
anima Charly. El retorno que tiene Marcos es pésimo: los bafles saturan apenas sube un poco el volumen. El técnico del estudio tarda horrores en conectar y desconectar cada cosa que Charly le pide, una pesadilla para García, que requiere técnicos tan veloces como los que cambian los neumáticos de los Fórmula 1. Este estudio está buenísimo, ironiza Charly, es el único que está cerca de mi casa. Está todo mal menos la inspiración de Charly, que graba el tema de Paul varias veces, y le agrega teclados, y le agrega guitarras y se entusiasma. "Harrison decía que hay que evitar la tristeza porque enferma", me cuenta, "pero yo creo que, en dosis pequeñas, no está mal. A mí este tipo de canciones me acercan a un estado que tiene que ver con la noche, con la soledad, y yo disfruto de eso".

A las siete de la mañana, Charly decide grabar una nueva versión de Loco, ¿no te sobra una moneda?, un rock 'n' roll que compuso a mediados de los 70. Herbie Hancock, anuncia, y toca un teclado alucinante, con una extensa improvisación en plan jazz rock a la Herbie Hancock. Lo miro al técnico del estudio, tan asombrado como yo por lo que escucha. Cuando termina, tengo la sensación de que ya escuché todo lo que tenía que escuchar. Me despido de Charly y de las chicas, pero Charly pide la Strato y apenas arranca decido quedarme
un rato más. Ahora graba una guitarra en plan Frank Zappa (¿Escuchaste el disco Hot rats?). Tremendo. Vuelvo a despedirme. Salgo a la calle y el sol me enceguece. Tengo una resaca espantosa. Me pregunto dónde estará Keith Richards en este momento. Si alguien lo ve, por favor dígale que se comunique con Charly García. Y si no,
no importa, igual está todo más que bien.

Fuente: Revista Soho [2003]

Charly por los barrios: Teatro Bristol

LOS DESEABLES

El refucilo hippie disparado por la vuelta de Serú Girán parece divertir mucho al tipo flaco que pone los dedos en "V", como la audiencia pero traduce en voz alta: "Deme dos". Y se ríe y toma un vaso de agua brindando "por el progreso de La Matanza".

Los Indeseables pueden resultar mejores o peores que Los Enfermeros, todo va en gustos, pero definitivamente son distintos. Las guitarras hacen frágil base en la frágil figura de María Gabriela Epumer, y son ahora los teclados los que manejan el paquete. Cuando Quintiero y García arman esas paredes impecables que ni un lama podría atravesar (como en "Tuve tu amor"), la banda crece como baobab y, qué duda cabe, el pequeñito planeta de cada uno explota como globo.

Lo que hizo Charly en Martínez fue, en principio, mostrar a su gente qué tan bien puede vérselo ahora. Y se lo ve muy bien. Entusiasmado, jodón, fresco y espontáneo, maneja una energía sana y contagiosa: el rosario (y que no le mencionen Rosario!) de canciones de todas las épocas, con un par de referencias La Máquina y mucho material de "Piano bar" y "Parte de la religión"; significaron más bien un honor que una nostalgia.

Los shows perfectos, estirados puntillosos, nunca fueron su pasión. Para ser sinceros, por lo general vino esmerándose en romper poco delicadamente (como un velociraptor en una cristalería) todo atisbo de buenos modales o prolijidad en cartel. Esta vez, lo que hubo arriba del escenario fue un recital absolutamente descontracturé, tranquilo, relajado, en el que los varios "mocos" (eufemismo musical para aquellos traspiés de afinación o ejecución de una banda) no importaron para algo más que una somera mención como ésta. Lo mejor, "Raros peinados nuevos", "Ojos de videotape", "No soy un extraño"... y el resto, todo con arreglos flamantes y un aire mucho más rocanrolero y funky que lo sospechable. Lo mejor de 15 años de García, y de los últimos 15 años nuestros, además.

Quien esto escribe disfrutó enormemente de esa noche cadombera. Una noche sin nada de espanto y mucho de inspiración, con todos acicalados para una fiesta que terminó siendo mejor de lo que cualquiera esperaba. Y como para exorcizar tantas invocaciones a Será, Charly simuló romper una foto de Pata Villanueva, en esa gastada al Tercer Mundo que tanto lo divierte y que tan lejos queda de Sinead O’Connor y sus retratos del Papa (Villanueva).

Ave, García. Los carceleros de la humanidad no van a atraparlo, definitivamente, dos veces con la misma red.

por Gloria Guerrero para la Revista Humor - 17/09/1993

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Costo de Entrega: $3,00

Fuente: Ticketek

martes, diciembre 15, 2009

Gala de Caras en el Museo Nacional de Bellas Artes


Renovado. Apostando a la vida y al indiscutible talento musical con el que nació, Charly García recibió su estrella y recorrió maravillado los grandes tesoros del Museo de Bellas Artes.

Una vez en el Pabellón, los invitados comenzaron a vivir su propia fiesta. Una pareja de la vida real que comparte la ficción de Telefe, Rodrigo Guirao y Jenny Williams, protagonizó la sección in love. Ambos posaron en la sala de pintura francesa del siglo XIX, junto a dos retratos de Renoir y Toulouse Lautrec. El galán le prometió a su novia llevarla durante la temporada 2010 de la Isla de CARAS. Acompañada por Lorena Scioli (hija de Daniel Scioli), Karina Rabolini no quiso faltar a la celebración. Y aunque conservó su bajo perfil, deslumbró con su señorial elegancia. Eunice Castro, acompañada por su hermana, Janice, y su cuñado, Andrés, evitó referirse a la presencia de su ex, el abogado uruguayo Alejandro Balbi, quien llegó en compañía de su actual pareja, la ex Miss Ecuador Cristina Reyes Hidalgo. Aunque estén separados, Balbi sigue siendo fuente de consulta en lo legal de la vedette. Muy cerca de las Castro merodeaba el estilista brasileño de la firma TRESemmé, Demetrius Pombo, quien ya se ocupó de las cabezas de Paris Hilton y Nicole Kidman, entre otras celebrities.

Como si estuviesen esculpidas a mano, las modelos fueron uno de los trazos importantes del cuadro CARAS. Débora Bello fue elogiada por sus colegas. La modelo de Leandro Rud llegó sin su novio, Diego Torres, quien termina de grabar su nuevo disco en Miami. "Va a ser algo innovador en su carrera", explicó Débora, quien viajará a Punta del Este, el 26 de diciembre, para encontrarse allí con el cantante. Sin su esposo, Matías Camisani, de viaje en Turquía por una campaña publicitaria, Dolores Barreiro sorprendió con su look inspirado en las bailarinas de teatro. Casi todo el staff de Leandro Rud también aportó su pincelada de belleza: Alejandra Maglietti, Ivana Pallotti, Dominique Pestana, Lola Becerra (con un vestido que traslucía su ropa interior, y cada vez más lejos de Juan Martín del Potro), y Melina Pitra. Contenta por haber renovado por segundo año consecutivo su contrato con Rolex, Daniela Urzi llegó de la mano de su marido, el empresario Pablo Cosentino. Jazmín de Grazia, a días de recibirse de periodista, se la pasó hablando con su amiga y colega Yanina Screpante, otra modelo que también reparte su tiempo con una carrera universitaria: Diseño de Interiores.

Entre los rockstar, Charly García fue el abanderado. Acompañado por su manager Fernando Seresesky, el músico se cruzó en la entrada con su salvador, Ramón "Palito" Ortega, y su mujer, Evangelina Salazar. "Estamos felices de verlo cada vez mejor", afirmó la pareja, quien también saludó a Nancy Pazos, orgullosa con su bebe de un mes. Luego de charlar cálidamente, Charly recibió el saludo del cantante Axel. "No puedo dejar de saludar a este ídolo", dijo la estrella teen. Otro de los artistas jóvenes fue Patricio Sardelli, líder de "Airbag", quien estaría saliendo con Deborah de Corral. "Somos sólo amigos", explicó Sardelli, mientras charlaba animadamente con la modelo Sofía Lerke, otra de "sus amigas". Dentro del mismo círculo, estuvieron los integrantes de los "Teen Angels" y "Consentidos". El "teen angel" Gastón Dalmau estuvo con la "consentida" Natalie Pérez. Apasionados, estuvieron casi toda la gala juntos.

Quienes amagaron, pero confesaron ser "apenas amigos", fueron el secretario de Julián Weich en "Justo a Tiempo", Leandro Penna, y Brenda Gandini. Entre los galanes, Gonzalo Heredia, sin Cecilia Roth, aunque escoltado por la jefa de prensa de Pol-ka, Alejandra Barbieri, fue el gran codiciado de la noche. El actor conversó con la esbelta Lorena Ceriscioli y las modelos de su agencia Lo Management. Pese a que su colega de "Valientes", Mariano Martínez, se fue más temprano para encontrarse con su mujer, Julieta Giambroni, y su beba, Olivia, Heredia se quedó más tiempo, aprovechando que el día siguiente era feriado. "Terminamos de grabar el 18 de diciembre y nos vamos a Mar del Plata para estrenar `Valientes´ en teatro", dijo el actor, quien frente a la pregunta sobre su vida sentimental respondió con un gesto que aún planteó más dudas.

Fuente: Revista Caras

domingo, diciembre 13, 2009

Director argentino sueña rodar filme sobre Charly García

La Habana, 13 dic (PL) El cineasta argentino Fernando Rubio aseguró aquí que le gustaría filmar un documental sobre su compatriota, el roquero Charly García, a quien considera uno de los músicos más notables de América Latina.

Es sorprendente, dijo a Prensa Latina. Ha compuesto algunas de las mejores canciones de rock contemporáneo en mi país.

Rubio participó en el recién concluido festival de cine de La Habana, en el que proyectó su filme Las manos al piano, inspirado en la vida de otra de las figuras del rock argentino, Fito Páez, quien lo acompañó en esta visita.

El documental, de 75 minutos, fue exhibido como parte de las presentaciones especiales de la cita fílmica. Producido por el actor Gastón Pauls, recoge momentos de la grabación del álbum Rodolfo (2007), de Páez.

A una pregunta de cómo la música lo ha influenciado, explicó que creció escuchando tangos, en especial los de Astor Piazzolla, las canciones de Atahualpa Yupanqui y los roqueros de Attaque 77.

Fuente: Prensa Latina (Cuba)

En Diálogo con el mismísimo DIOS Fernando Rubio dijo: Me preguntaron algunas cosas sobre la música y dije que si hiciera otro documental sobre un músico dije que lo haría sobre Charly, porque amo su música y sus canciones hicieron mejor mi vida, pero no es un plan por concretar, aunque quizá... tal vez una noticia apresurada haga surgir el deseo en idea y la idea en acción. Tendría que preguntarle a Charly si quiere. No te parece?

Necesito Un Gol

Charly García se apareció en Villa Crespo para ver el choque entre Atlanta y Almirante. El músico no tuvo suerte: hubo cuatro goles anulados y terminó con un gris 0-0, ideal para el tema de su disco Say No More.



El músico en la platea de Villa Crespo.

"Yo soy de ese canal
Y estoy peinado igual
Que el chico del tablón
Por favor, yo necesito
un gol...".

Esas son las palabras de Charly García en su canción Necesito un Gol, del disco Say No More. Y, la verdad, la letra refleja lo que el mítico cantante y compositor observó ayer en la cancha del Bohemio. La presencia del músico en el estadio de Atlanta revolucionó la calurosa tarde de Villa Crespo: lucía una camisa oscura, un jean y un gorro con el escudo del Bohemio. Una pinturita. Un primer tiempo en el que se lo vio en la platea y, a partir de los 35 minutos de esa primera mitad, en la cabina principal del sector de prensa. En ese lugar se agolparon cerca de 50 periodistas que querían como fuese una foto, declaración o simplemente un saludo de uno de los máximos ídolos argentinos.

Y Charly tuvo sus impresiones: "Me sorprendió cómo se vive el fútbol de Ascenso. Es muy pasional, casi más que en Primera. Lo que no puedo creer es que no vaya el público visitante, es una pena". Enorme oído, García también demostró que tiene ojo clínico. Ayer, los chiches, tacos y caños corrieron por cuenta de Miguel Gonzále. Y al hombre del bigote bicolor no se le escapó: "Quedé encantado con el Mágico. Un manejo bárbaro, realmente da gusto verlo jugar porque es del tipo de los jugadores que a mí me gustan". También se refirió a su pasión por la pelota: "Este año pude ver mucho fútbol. Vi un Superclásico, algún partido de la Selección y hasta en el exterior. Estuvo muy bueno por eso quise venir acá para ver cómo se sentía".

Cabe recordar que Charly anduvo por todo el mundo mirando fútbol. Vio tres partidos este año, además del de ayer: el último River-Boca, Argentina-Perú y Deportivo Quito-Macará, en Ecuador, choque que ganó el equipo del argentino Ruben Darío Insua con goles de los compatriotas Niell y Borghello. Además, cuando tocó en Chile coincidió en el hotel donde estaba hospedado Vélez para el partido contra Unión Española, de la Copa Sudamericana, y se sacó fotos con algunos de ellos.


Say No More. Lo cierto es que el partido estuvo durante toda la tarde en un segundo plano, pero hubo dos tiempos distintos. El primero, una delicia. Muchas situaciones de gol, y cuatro de ellas entraron, aunque ninguna fue convalidada.

Y el ST pareció una pelea de boxeo. Luchaban por ver quién caía primero. Aflojaron el ritmo y se conformaron con el punto. "Por favor, yo necesito un gol", habrá dicho Charly.

Por Diego Bever

sábado, diciembre 12, 2009

Charly García: El Concierto Subacuático [Trailer DVD]


Fuente: La Nación

Charly García le dijo "NO" a Susana

Estaba todo arreglado para que el músico esté presente este domingo en el programa de la diva de los teléfonos, pero en las últimas horas se dioa conocer que finalmente Charly no estará en el living de Susana. Aún no trascendieron cuáles son las causas por las que el ex Sui Generis se bajó a último momento del programa. Por otro lado, más allá de la inesperada baja del músico, la diva contará con las visitas de Claudia Fernández, Panam y Marina Calabró, quienes hablarán del oficio de ser mamá.

Fuente: Perfil

viernes, diciembre 11, 2009

Proximas Fechas! Punta del Este, Mar del Plata, Cosquín Rock


9:00PM Sábado, Enero 9
Lugar:El Jaguel

9:00PM Sábado, Enero 23
Lugar:El Polideportivo

Charly en vivo en Cosquin Rock:
10:00PM Domingo, Febrero 14

martes, diciembre 08, 2009

Música salida del alma

El momento tuvo algo de único, de ánimo de no querer terminar. "Andá al piano", le dice Charly García a Fito Páez, y Fito obedece. "No lo ensayamos", advierte, mientras nos prepara para un tema "que sabemos todos y que tiene que ver con mis inicios". Nito Mestre presta también su voz y comienza entonces Canción para mi muerte. El escenario se volvió una declaración de cariño. Tanto del músico hacia el público, como de los músicos hacia Charly.

El afecto se mantuvo a lo largo de toda la noche del sábado, libre ya de las amenazas de las lluvias tempranas, en ese ámbito propicio para la música que significa el Hipódromo del Parque Independencia. La situación referida, quizá, haya sido uno de los pasajes más bellos. No sólo por lo que significa Sui Generis -allí, desde el escenario, luego también de interpretar Cuando ya me empiece a queda solo sino por las ganas del músico de prolongar la noche (fueron cuatro bises) y de agradecer.

Porque el cuidado de los músicos en escena daban cuenta de una ronda que es sostén para Charly y, sobre todo, garantía para su música. Todos alrededor de él, y él que digita y que se deja compensar de forma mansa donde allí todavía no puede. Por eso los teclados de Fabián Vön Quintiero -discípulo ya graduado , quien a la manera pirata de Jack Sparrow sostiene un timón simétrico, desde el otro costado del escenario, dando balance y adorno al piano de García. Los dedos de Charly, mientras tanto, que ya no mamporrean las teclas como acostumbrara, sino que ahora acarician.

Lo mismo desde las guitarras, en un dueto de amistad compartida y espejada entre Kiuje Hayashida y Carlos García López -otro graduado con honores . El eje escénico, allá en lo alto, dado por la batería de Tonio Peña Silva y, uno a cada lado, el bajo de Carlos González y la sensualidad loca de Hilda Lizarazu: voz que corre en todas direcciones, que baila y que canta y que el público adora.

Todos pendientes de los movimientos ralentizados de Charly -los músicos, el público , de sus pasos justos y medidos entre el piano y el micrófono a mitad de escenario. Se cuelan también algunos pasos de baile. Como si fuese un pasajero en trance, consciente de que lo es, de que la pasó mal. "Me olvidé la letra de mi propia canción, qué va a ser...", se confiesa tímido. Le acercan la hoja y Fito puede entonces dar música al piano con Desarma y sangra.

"¿Cuántos de ustedes han visto a Serú Girán?", pregunta Charly a la multitud y advierte: "este tema tiene que ver con lo que me está pasando". Interpreta entonces Llorando en el Espejo pero nunca nos dice el título porque tampoco lo canta igual: "No hay señales en tus ojos y estoy mirando en el espejo y no puedo ver", de nuevo la misma timidez, la misma confesión, la mucha sinceridad.

Charly paseó su música por entre los laberintos de los discos Rock & Roll (Yo), Clics Modernos, Piano Bar, Cómo conseguir chicas, Tango, Influencia, Yendo de la cama al living. A propósito de este álbum, escucharlo recuperar el tema Canción de dos por tres, tan único como aquel disco; o cantar como siempre, para siempre, esa línea magnífica que No soy un Extraño todavía permite desde los ecos de Clics Modernos: "Desprejuiciados son los que vendrán, y los que están ya no me importan más".

Los temas de García siguen un derrotero nunca igual, de letras siempre resemantizadas, acordes de maneras insospechadas con sus nuevos contextos de época. Lo que permite pensar otro de los rasgos de la noche, el del público de edades diferentes, con ganas de escuchar y de ver a uno de los músicos fundamentales.

Sobre el bis final, Charly sostiene unas notas en el piano y absolutamente nadie, sea en el escenario o en el público, sabe qué es lo que va a venir. Sorprende entonces con Mr. Jones, de Sui Generis, y la alegría de Nito Mestre se nota: salta y se apura por cantar el tema. Increíblemente, Charly es capaz de analogar la ansiedad de los que escuchan con la de quienes están junto con él.

Observarlo a Charly García hacer lo que le gusta es bellísimo. Sus zapatos negros y lustrados resaltan de brillo. El traje le calza perfecto mientras disimula, de paso, un abdomen algo prominente (parece mentira). Charly respira la música, y el aire compartido del lugar termina por contagiar. Ése fue, por encima de cualquier otro aspecto, el rasgo distintivo de la noche.

Es así como está Charly. Lleno de ganas y de sinceridad y de música para tocar y componer y volver a regalar. Fue un encuentro de alegrías el del sábado. Los comentarios luego del show lo señalaban y prometían. Aún cuando el público le demande a Charly siempre más -ese más sin fin, a alguien que tanto ha dado , ese mismo público se sabe ahora parte fundamental de este nuevo rumbo para el músico, maestro de orquesta que gusta ahora de dirigirse al público marcando notas de solfeo.

Charly tocó mucho y muy bien. La banda suena estupendo. Pero lo que persiste, como nota mayor y todavía mejor, es el afecto. Su andar casi frágil se sostiene desde el orden de la lista de temas, gracias a su ejecución precisa, con las miradas cómplices de Lizarazu o desde la guitarra y teclados del Negro García López y el Zorrito Vön Quintiero, más la base sólida del trío chileno.

Música salida del alma, se notaba.

Por Leandro Arteaga

Fuente: Página 12/Rosario

Charly García Hizo Vibrar a Rosario

En el cierre de su gira latinoamericana, el músico Charly García tocó ante veinte mil personas en la ciudad de Rosario. García cantó 35 canciones, tuvo a Fito Páez y Nito Mestre como invitados y se mostró en gran forma.

El hombre que atravesó generaciones, que logró la identificación de la gente con sus canciones y que retrató como pocos la realidad argentina de las últimas cuatro décadas, se permite ahora hablar de sí mismo. De su momento, de su regreso atravesando sombras y tinieblas. Charly García desata una fiesta en Rosario, pero en su música, en sus gestos, en sus palabras, surge además un guiño cómplice con éste, su esperado regreso a los escenarios.

Entonces, canta Influencia y se golpea el pecho cuando dice aquello de "voy a confiar en mí". Y evoca a Serú Girán con Llorando en el espejo, una canción que, confiesa, "se adapta mucho a lo que me pasa". Pero hay más de un Charly que disfrutó del lugar y del contacto con la gente el sábado a la noche.

Invita a Nito Mestre y en las estrofas de Cuando ya me empiece a quedar solo habla de "una vejez sin temores y una vida reposada". Es la postal más perfecta de su actualidad. Es Charly en estado puro. "Y un millón de manos que me aplauden", sigue cantando. Son, al menos en Rosario, unas 20 mil las que se chocan rendidas ante él.

En la despedida de la gira latinoamericana que inició en Perú y que, previo paso por Vélez, tocó su punto final este año en el Hipódromo de Rosario, hubo una ceremonia de reencuentro con sus fieles seguidores: desde el adolescente bailando frente al escenario con una remera de Iron Maiden hasta el cincuentón calvo de elegante sport. Todos quieren hacerle el "aguante" en el sexto show que ofrece desde su regreso, el segundo en la Argentina.

Y él devuelve tanto afecto con música. Acompañando por una banda ajustada y poderosa, entrega un recital de 2 horas y 20 minutos con 35 piezas que ya forman parte del cancionero popular argentino. Si el trío chileno -Toño Silva Peña, Carlos González y Kiuge Hayashida ¿es la pared de sonido sobre la que se asienta la banda y Carlos García López es la guitarra en estado de combustión permanente, Fabián Quintiero surge como el coordinador del grupo cuidando todos los detalles. A Hilda Lizarazu le toca acompañar a García con su voz. Pero también jugar con él, teatralizar los temas.

Charly se siente contenido por la banda y abandona el piano con frecuencia. Se para frente al micrófono y canta, baila, gesticula acompañando la letra de los temas, de las que no olvidará casi nada.

Y repasa como si se trataran de golpes de nocaut al mentón un seleccionado de clásicos: Cerca de la revolución, Demoliendo hoteles, Rezo por vos, Yendo de la cama al living, Nos siguen pegando abajo, Vicio, Estoy verde, Hablando a tu corazón... Sus creaciones de los '80 tienen un lugar central.

Si el encuentro con Nito es un abrazo con la nostalgia -con él cantó Canción para mí muerte y Mister Jones-, el otro invitado de la noche fue un gesto para los locales (ver Información) Al final, bañado por una ovación, Charly vuelve a la referencia personal. "Y, la verdad que sí: Say no more aguanta", tira entre cómplice y feliz. Como García. Un clásico inoxidable.

Fuente: Clarín.

Spinetta y el show eterno

En un maratónico recital de cinco horas en el que lo acompañaron los músicos de las bandas con las que tocó a lo largo de sus 40 años de carrera (incluido Charly García), Luis Alberto revalidó toda su vigencia. Estilo estuvo allí.

Spinetta y el show eterno
El grito primal de Spinetta, en un show cuando por primera vez el Flaco repasó todos sus hits. Charly brilló. Foto: gentileza La Nación.

El show arrancó diez menos diez de la noche. Nadie, entre las 37 mil personas que asistieron, imaginaba en ese momento que la cosa seguiría hasta pasadas las tres y veinte de la madrugada. Arrancó con Spinetta (despeinado como siempre y muy elegante con camisa blanca, chaleco negro, jeans y zapatillas) leyendo, papel en mano, una lista de agradecimiento a los músicos que por diversos motivos no podrían acompañarlo en esa noche: Lito Nebbia, Pedro Aznar, Lito Vitale, Rodolfo Mederos, Moris, Andrés Calamaro, el Indio Solari y, Hugo Fattoruso.


Enseguida se unió su banda actual con el agregado de Baltasar Comotto (guitarrista del Indio Solari) e interpretaron "Mi elemento" y "Tu vuelo al fin", de su último CD "Un mañana". Así comenzó el Flaco entonces, de adelante hacia atrás, con el viaje musical hacia los comienzos de su carrera.

Diego Rapoport, Mono Fontana y Juan del Barrio arrancaron con el revival de las bandas, repasando la era Spinetta-Jade. Allí se destacaron "Alma de diamante" y "No te busques ya en el umbral". A diferencia de lo que suele escucharse en recitales en estadios, este show de Spinetta iba a dar especial relevancia a muchas piezas instrumentales, momentos que un público en estado de encantamiento disfrutó y festejó con ganas.

Tras Jade llegó la primera sorpresa. "Rosario nos dio muchas perlas; ésta es la más grande de todas", dijo Spinetta, y ahí nomás entró Fito, casi corriendo. Se pegaron un abrazo gigante e interpretaron "Asilo en tu corazón" y "Las cosas tienen movimiento". Se notaban los ojos emocionados de Spinetta al despedir a Fito, pero aún quedaba mucho en una noche que ya asomaba bien larga.

Tras el encuentro con Fito se despachó con una serie de versiones hechas a medida de coleccionistas de rarezas. Primero vino "Mariposa de madera", de Miguel Abuelo. "Yo creo que sin esta canción no hubiera existido 'Muchacha'", dijo el Flaco. "'Ojos de papel', 'Mariposas de madera'… Es lo mismo", concluyó sonriendo y asegurando que el robo, indistinguible para cualquiera, había sido inconsciente. Luego vino una estupenda versión de "El rey lloró", de Los Gatos, y cerró el set cantando a dúo con Juanse "Adónde está la libertad", de Pappo.

Entonces subieron Gustavo Cerati y Gustavo Spinetta, hermano del Flaco. Juntos hicieron "Té para tres", de Soda, y "Bajan", de Pescado. La gente enloquecía. Una luna hermosa, amarilla, gigante, asomaba sobre la popular cuando el show alcanzó otro techo con "Cementerio Club". "Si hoy hay un sueño cumplido, ése es el mío", se despidió, eufórico, Cerati.

Subió Leo Sujatovich, tecladista de Jade, y juntos realizaron un precioso medley de "Vida siempre" y "Maribel", solos los dos en guitarra y piano. Luego llegaría otro homenaje: esta vez a Manal, interpretando una versión bien funky de "Necesito un amor" con Dante y Valentino, sus hijos, en guitarra e improvisaciones rapeadas varias.

Despidió a "los chicos" (ya bastante crecidos) y ahí nomás se mandó con los acordes de "Filosofía barata y zapatos de goma". Terminó y estaba claro que se venía Charly. Hubo, sin embargo, unos instantes de tensión cuando pudo escuchárselo susurrar un muy preocupado "¿Qué, no entra?", amplificado por la pantalla gigante.

Pero ahí nomás entró Charly, que hizo poner a medio estadio de pie con su sola presencia, y se lanzaron con una esperada "Rezo por vos" que los dos cantaron a garganta pelada. Cuando terminaron eran las doce en punto. Habían pasado dos horas de altísima calidad y todavía faltaba...

Luego de un intervalo de quince minutos llegó el turno de Los Socios del Desierto. Con un homenaje a Diego Wirzt, baterista de la banda fallecido el año pasado (remplazado por Javier Malosetti), interpretaron explosivas versiones de "San Cristóforo", "Bosnia" y "Nasty People". Enseguida llegó el turno del otro trío de Spinetta, el esperado regreso de "Invisible".

Había que estar ahí sólo para ver las caras de alegría de Machi y Pomo y el Flaco y escuchar ese "1…2…3…4" de Luis Alberto para arrancar con "Durazno sangrando" y repetir el conteo, siempre igual de cuidadoso, al arrancar los tres juntos "Jugo de lúcuma", "Niño condenado" y "Lo que nos ocupa es la conciencia…".

Todo era verdaderamente un lujo, tan intenso y preciso que todos quedaron con ganas de más. Spinetta los despidió poniendo cara de "Y qué pretendían también con estos tipos…" y diciendo, como un fanático más, "¡Machi y Pomo, man!".

Ya nadie sabía ni cuántas horas habían pasado que entraron Carlos Cutaia, Black Amaya, Bocón Frascino y David Lebón: por primera vez, al igual que Invisible, Pescado Rabioso se reunía luego de su separación allá por mediados de los '70. La gente deliraba. Lebón tenía una calma sonrisa de oreja a oreja.

Arrancaron con una gema de "Pescado 2": "Poseído del Alba". Luego siguieron, sin concesiones, "Mañana y pasado (Hola dulce viento)", "Serpiente (Viaja por la sal)", "Credulidad", "Despiértate nena" y "Me gusta ese tajo", con un Spinetta divirtiéndose mares con tartamudeos ("C-c-c-con sus lindas piernas…") y varios cambios en la letra. Cerraron con "Post-Crucifixión", pero el Flaco, agradeciendo con toda serie de loas a sus músicos (algo que hizo durante todo el show) avisaba: "Esto no termina acá".

Era cierto. ¿Vieron esos dibujos de los Beatles de Magical Mistery Tour, esos en que los de Liverpool aparecen con túnicas y conos de magos? Bueno, los Almendra sobre el escenario, sin necesidad de ningún atuendo extraño, lucían exactamente así.

Con un Emilio del Guercio que brillaba desde su sonrisa, Rodolfo García con su melena blanca hasta la cintura y Edelmiro Molinari con su pelo también largo y su barba de profeta, el regreso de Almendra fue un momento de pura belleza mágica. "Color humano" transcurrió como una zapada de algodón, y delicias similares sucedieron con "Fermín", "A esos hombres tristes" y la inesperadísima "Hermano Perro".

El líder de las bandas eternas pidió permiso para dedicar la canción que venía a Julia Ramírez de Spinetta, su madre, que lo observaba en primera fila. "Esto es para vos", le dijo, y sonó "Muchacha ojos de papel" con Molinari, del Guercio y García haciendo coros.

Era el final perfecto para la noche perfecta, pero era una noche con varios finales. Tras otro intervalo subió Ricardo Mollo ("A éste lo quiero más que a los demás") e interpretaron "8 de Octubre", una canción que Luis compuso junto a Gieco en homenaje a los padres de la tragedia del micro de estudiantes en Rosario. Y siguió, con "Seguir viviendo sin tu amor", "Quiero ver un tren" y "No te alejes tanto de mí", hits que el estadio coreó a voz viva.

Se despidieron todos los músicos juntos en el escenario. Había sido un recital para el Guinness. Y todavía quedaban ganas de más... ¿Alguien sabe cuándo sale el cd?

Fuente: Diario Los Andes

Spinetta y García: Rezo Por Vos








Charly Canta a La Historia


Camisa y saco negro, prolijo, el Charly García versión 2009 subió al escenario para recibir de manos de su gran amigo Palito Ortega el Premio a la Trayectoria. Era su segundo reconocimiento de la noche; ya había cosechado el Premio a la Figura de Rock. Pero éste, sobre el final, tras un video que repasó su carrera como ícono del rock nacional, sus excentricidades, hizo emocionar a los invitados, que lo ovacionaban como si estuvieran presenciando uno de sus conciertos.

"Gracias a mis amigos, a mis músicos, y a todo el mundo en general", sostuvo el exquisito pianista y melodista de 58 años. Y fiel a su estilo, tan particular e incluso con aire maradoniano, repitió para cerrar: "Y que todas las discográficas me chupen un huevo".

Hubo un tiempo en que sin ser hermoso, García iniciaba su largo recorrido de cronista del más acá. Era 1972, el post adolescente formado entre los muros del Instituto Social Militar Dámaso Centeno le cantaba a la muerte, a un tal Natalio Ruíz y a un verano descalzo y rubio de hacía un rato en Vida, el primer título de una discografía que ya pasó las cinco decenas.

Pero la realidad de afuera empezó a ser cada vez más parte de su adentro, y Confesiones de Invierno sería apenas el preludio del diario que con Nito Mestre cantan en Instituciones, antes de ponerle fin a su primer proyecto con dos conciertos en el Luna Park.

Las influencias del rock sinfónico inglés se filtraban por cada uno de los poros de La máquina de hacer pájaros. Un García barbado abría el tiempo de paisajes instrumentales compartidos con sus compañeros de ruta, que el tiempo y su rol de líder fueron convirtiendo cada vez más en los músicos de su banda. Hora entonces, dijo, de patear el tablero. Si dos años antes había sido Adiós Sui Generis, ahora era tiempo del adiós a La Máquina.

Después también de que el Festival del amor, en 1977, editado como Música del alma lo reuniera con David Lebón sobre el escenario, y le abriera crédito a una sociedad que tomó forma en Brasil, y que al año siguiente estrenó el nombre de Seru Giran. "Se nota que Charly García tiene poco para decir", escribía alguna crítica de entonces, cuando el cuarteto que completaban Oscar Moro y Pedro Aznar hizo su debut porteño.

Pero la sociedad siguió. Y se convirtió en una de las bandas clave del rock de acá. La grasa de las capitales, Bicicleta, Peperina. Afuera la cosa ardía, y adentro Charly escribía la historia en canciones.

Con Yendo de la cama al living (1982), le da inicio a un largo derrotero solista que ya no interrumpiría más. El disco es presentado en Ferro, con una producción inédita para los artistas locales de la época. Clics modernos inaugura, al año siguiente, un nuevo sonido García, quien, además, como productor le imprime su sello a artistas de la "nueva camada". Apareció en escena Piano Bar (1984), recuperado casi por completo en la gira actual. Y floreció Tango, su reencuentro con Pedro Aznar.

Mientras tanto, Charly se metía con el mundo del cine a través de la música de Lo que vendrá, y antes con el del teatro, con Terapia Intensiva. Prólogo de la la trilogía Parte de la religión, Cómo conseguir chicas y Filosofía barata y zapatos de goma.

Los vampiros oscurecen el cielo y las crónicas de internaciones hacen su irrupción en la biografía de Charly. Tango 4, de la mano de Aznar, fue la respuesta para quienes lo dieron por vencido. Y Serú '92 un intento que derrapó antes de coronar. "Nos veremos otras vez", cantaba. Y deambulaba por ahí. Como La hija de la lágrima, que jamás recibió las caricias que merecía. García, cada vez más en llamas, maltrataba teclados en el Roxy y jugaba a ser Cobain. Es su trayectoria, la de quien un día empezó a ser Say no more.

Charly duraba y defendía lo que daba. En algunas ocasiones era mucho; en otras, retazos. Y en el medio de la Bombonera, con su guitarra más deformada que distorsionada cantó sus Confesiones de invierno en versión 2000 y justificó con tres minutos los restantes 110 de concierto. Y entonces llegó el turno del virus de la Influencia (2002). Su Demasiado ego (1999) le hizo creer que todo era rock and roll él.

El 23 de octubre Charly García tocó en Perú, después de 15 meses de encierro. Un mes después, bajo una lluvia torrencial, conmovió a 40 mil personas en Vélez. La gira siguió por Ecuador y Colombia. Faltan Uruguay y Rosario. Alguien habló de "el regreso del más grande". Muchos le preguntaron por su "vuelta". Charly, en cambio, nunca habló así. Jamás dijo la palabra regreso ni habló de volver. "Me siento bien. Mejor", cuenta. Dice que tiene ganas de ir "por más".

Por: Eduardo Slusarczuk

Fuente: Clarín Espectáculos

viernes, diciembre 04, 2009

Familia y Tradición

Tanto desde la admiración como desde el cariño filial y ya consolidados con nombre propio, Migue y Dante rescatan para el Sí! la influencia de la obra de sus progenitores. Casi cuatro décadas de historia, reivindicada por quienes mejor los conocen.

Juega con las tapas de unos vinilos: una colección de discos que podría ser su propio álbum familiar. Hojea el de PorSuiGieco, donde están sus viejos (María Rosa Yorio y Charly García) posando bien hippies, el segundo de La Máquina de Hacer Pájaros (de 1977, su año de nacimiento) hasta llegar a un Yendo de la cama al living tan gastado que parece Apostrophe de Frank Zappa. Su departamento de la calle Coronel Díaz está oscuro y desolado. Hay un sillón, una mesa, una biblioteca (donde asoma un LP de James Taylor, uno de sus ídolos) y un piano. Su gata Blanca camina despreocupadamente por sobre las teclas. "Es sorda e histérica", avisa el dueño: "A veces escucha algunas disonancias. Si fuera más chiquita, formaría armonías más lindas, pero la distancia entre las patas hace que toque notas que se chocan".

Migue (sobre) vive dando clases de piano y canto. Este 2009 fue complicado: su tratamiento psiquiátrico ("estoy yendo a una fundación con médicos que trabajan en la sanidad mental, me ayudan un montón") y la rehabilitación de su padre lo mantuvieron lejos de los escenarios, con un segundo disco (Ciencia ficción) que no tuvo tanta difusión como su debut de 2005 (Quieto o disparo). "No fue un año apropiado para hacerme la vedette. Hay que saber cuando emitir la vedette y cuando omitirla", explica el músico: "La vida le dio una segunda oportunidad a mi viejo y estoy feliz de verlo bien".

-¿Cómo viviste el Vélez?

-Estuve hasta los bises, contra la valla, pude ver los últimos temas con toda la monada. Quedé de cama una semana, por la lluvia, ¡y eso que yo no me enfermo nunca! La profesionalidad y la excelencia de su show en Vélez no se podrían poner en palabras. Fue algo para la tapa del Time Magazine.

-Hace un tiempo, Pipo Cipolatti te había acusado de filtrarle a tu viejo "Kill Gil" en la Web.

-Eso es hermoso, haber sido acusado de una cosa tan terrible, falsamente, es una prueba de vida maravillosa. No quisiera involucrar a la persona que lo subió, la conozco, no soy ningún pelotudo. Hay gente que en momentos de desesperación económica puede hacer cualquier cosa, pero sé que los masters originales están bien guardados.

-¿Volviste a hablar con Pipo?

-Pipo es un divino. Por suerte quedan freaks como él todavía. Yo nunca me peleé con Pipo, inclusive lo admiro bastante, aunque sea un facho de mierda (risas). Si hay algo que me hincha las pelotas es la gente racista.

Es paradójico: cuando Migue editaba su disco debut, Charly se paseaba de escándalo en escándalo. Y ahora que enderezó el barco, apoyado por Palito Ortega, el que está desdibujado es su hijo. "Con Lucas (Martí) buscábamos un sonido súper hi-fi para Ciencia ficción, grabamos en tres estudios diferentes y tuvimos que rompernos el upite y endeudarnos bastante", cuenta: "Hace poco estaba viendo un documental sobre Simon and Garfunkel y decían que para Bridge Over Troubled Water usaron 800 horas de estudio. Entonces, ahí mismo, me puse a calcular con los precios de ahora, ¡son como 10 millones de dólares!". Después, anuncia como al pasar: "Quiero hacer una trilogía de discos, que toda mi obra sea un trípode. Intento mantener el concepto del rock nacional, porque se está diluyendo".

-¿En qué sentido?

-Anhelo las formas en que se hacían las cosas hace algunos años. La tecnología es muy buena, pero también hay una glorificación del amateur, algo peligrosa, y una sobreinformación, donde ver las flores entre la basura es cada vez más difícil. Soy un militante del rock nacional y voy a hacer todo lo posible para que no pase.

Por: Nicolás Igarzábal, Especial para el Suplemento Sí!

Fuente: Suplemento Sí, Clarín

jueves, diciembre 03, 2009

En Abril de 2010 llegaría Charly García a Santa Fe

Toda una ciudad expectante ante la posibilidad de que uno de los mayores iconos del rock nacional, retorne a los escenarios de Santa Fe a brindar un show que formaría parte de su gira, “Tengo que volverte a ver” luego de que se produzca la milagrosa recuperación, tras años de estar esclavo al alcohol y las drogas. Sería en abril del 2010.

Fuente: datasantafe/ Una mañana de locos LT9


Tras un riguroso tratamiento medico y psiquiátrico, Charly García comenzó su gira “Tengo que volverte a ver”, en Perú allá por septiembre de este año. A partir de su increíble recuperación y de mostrarse sano y vital, el artista numero uno del rock nacional brinda en cada lugar que se presenta, un show donde hace estremecer a todos sus fans.

El artista podría presentarse en la ciudad de Santa Fe de la mano de Marcelo Medina, en comunicación con LT9, el productor de espectáculos aseguro que esta haciendo lo imposible para que garcía se presente en el 2010 en la ciudad.

“Lo estoy pateando para el año que viene, por que a decir verdad este año que transcurrió fue un lío, con el tema de la pandemia de la gripe, se suspendieron funciones, pero por suerte nos fue bastante bien y la gente siempre acompaño nuestras propuestas” expreso Medina.

El productor en el año 2009 tuvo propuestas como la presentación de Cacho Castaña, Otelo, el show de Laura Fidalgo y Doña Disparate y Bambuco, entre otros, los que fueron acompañados por el público de Santa Fe.

“Estamos afinando el lápiz para poder realizar el show de Charly en el cubierto del Club Unión, el último sábado de abril del 2010. y veremos si se puede ampliar la capacidad de 4600 personas, estamos dialogando con la municipalidad” finalizo Medina.


Nota Y Audio de la entrevista Aquí: Data Santa Fe Online.

De Primaveras

Ale The Rose revive el primer encuentro entre Charly García y el Flaco Spinetta en un escenario, so temas compartidos y la realidad que los vuelve a unir

charly_spinetta-INT

Todo florece en primavera?

Tal vez sea así. Quizá, aparte de lo estrictamente biológico, florezcan otras cuestiones.

La historia habla por sí sola de despertares estacionales y la música no es una excepción a esta “regla”. Promediaba la nefasta dictadura que supimos conseguir y, sin embargo, en la primavera de 1980 una relación, un vínculo o algo sucedía. Una agrupación notable, como lo era Spinetta Jade, pisa el escenario del Estadio Obras para realizar un concierto junto a Serú Girán.

Perdón? Juntos?

Si, juntos.

Fue para muchos “el evento musical del año”. Era un hecho histórico que dos grandes grupos estuvieran simultáneamente en el escenario. El show comenzó con Spinetta cantando el tema de Charly “Cuando ya me empiece a quedar solo”. Luego, de la oscuridad, surgió Charly con el tema del Flaco “Que ves el cielo”. Ya todo era una fiesta y bajo un clima enfervorizado, Lebón interpretó “Música del alma” y luego entraron todos los demás: Aznar y Moro, por un lado, Spinetta, Pomo, Satragni y Rapoport y Del Barrio por el otro.

El recital terminó con los dos grupos sobre el escenario interpretando “El mendigo en el andén” y “Crisálida”.

Cuando 5 años después en plena primavera alfonsinista, un septiembre de 1985, el gran Pepe Eliaschev genera en su programa “Cable a Tierra” que iba por ATC (hoy Canal 7), el encuentro de Charly y Spinetta presentando lo que venían cocinando hacía un tiempo. La indómita luz se hizo presente y “Rezo por vos” nos maravilló a todos.

No fue un momento más para la historia del rock nacional, sin dudas. García y Spinetta se pelearon mal en la sesión de grabación del tema en un estudio del barrio de Constitución y cada uno terminó editándolo en discos posteriores. Cada uno grabó su propia versión del asunto. Luis en Privé (1986) y Charly en Parte de la religión (1987). Una en Do y la otra en Re. En esos días en aquel estudio, varios músicos fueron testigos de la furia descontrolada de estos dos íconos del rock cenicerazos de por medio. Mientras tanto los comunes mortales disfrutábamos como podíamos y a cuenta gotas de esos fugaces y eléctricos encuentros de amor y odio de dos talentos distintos.

Cuando la primavera “Ka” sigue dándonos sorpresas, 24 años después de aquella reunión, el pasado Octubre y bajo una lluvia bendita, abriendo los brazos primero y luego juntándolos así como quien va a rezar, un Charly distinto, farmacológicamente calmo, pero con un corazón agradecido, invita a su ídolo y maestro (literalmente) al escenario de la cancha de Velez y todo floreció una vez más al compás de “Rezo por vos”.

Ruidos de magia en el aire de San Telmo el 12 de noviembre, Charly y Spinetta se volvieron a juntar para tocar en un bar de forma íntima, con algunos amigos, donde el Flaco anunciaba que el 4 de Diciembre recorrería 40 años de trayectoria personal.

Todo parece volver a su lugar.

El Cosmos particular al que pertenece Luis se va a materializar este viernes en Buenos Aires y Charly va a estar ahí, como entonces. Dos chicos de casi 60 jugueteando en los jardines de un lugar que jamás despiertos encontraremos.

Ale The Rose

Fuente: Diario Andino Digital

miércoles, diciembre 02, 2009

Rolling Stone Número 141 - Anuario - García & Spinetta

En el número de diciembre, el tradicional anuario de RS, el reencuentro del año: Luis Alberto Spinetta y Charly García. Una producción fotográfica exclusiva y la palabra de ambos en una reunión cumbre cargada de afecto, que resume el 2009 del rock argentino. El cumpleaños número 25 de Rock and Roll Hall of Fame: dos noches en el Madison Square Garden con Bono, Mick Jagger y Bruce Springsteen, entre otros: escribe Jann S. Wenner. Lo mejor del año: los 50 mejores discos, y entrevistas con Julio Chavez, Guillermo Francella y Megan Fox. ¿Quién paga la crisis climática?, por Naomi Klein. El fallo sobre la despenalización de la tenencia de marihuana para consumo personal. Y, como siempre, Rock and Roll (con lo más destacado del Pepsi Music), En Caliente y lanzamientos: la banda de sonido de New Moon, el tributo a los Cadillacs, R.E.M, Bob Dylan, Julian Casablancas y más.



Fuente Rolling Stone